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jueves, 26 de noviembre de 2009

Ligerísima historia de la cerveza (parte 5ª)

Revolución en la producción: edad moderna II


La paz relativa que existió en Europa al finalizar las cruzadas a finales del siglo XIII favoreció el comercio y la primera industrialización llevada a cabo por las ciudades, les permitió separarse poco a poco del poder feudal, obteniendo determinados fueros que evitaban que sus trabajos cayeran en manos del feudalismo.

Las diferentes industrias de las ciudades formaron gremios; el gremio de los cerveceros fue, en muchos casos, el más poderoso de todos. Estos gremios, tenían mucho poder por la unión de sus miembros y tenían como finalidad darle poder a los trabajadores frente un abuso de poderes por parte de los poderosos y fomentar la solidaridad entre los miembros.

La aceptación como miembro costaba bastante dinero, no era gratis, y para poder formar parte del gremio, se debía realizar un seguido de pasos:

Período de aprendizaje.

Examen de conocimientos y practico;

Trabajar durante un tiempo en la cervecería de uno de los miembros.

Hasta el siglo XV toda la cerveza era de fermentación espontánea. A partir de este, se empezaron a utilizar las levaduras de forma expresa y conscientemente con lo que el carácter de “bebida espirituosa” queda relegado por la “ciencia” y los conocimientos del momento, y en algunos casos, restos de una producción anterior, que contenía restos de fermentación. Los hongos de la levadura sólo reaccionaban a temperaturas entre los 15º y los 25º C.

No fue hasta el siglo XVIII, cuando unos monjes bávaros descubrieron de casualidad (por decirlo así) que al almacenar sus cervezas en cuevas donde la temperatura ambiente era mucho más baja que en el exterior, las levaduras encargadas de la fermentación se concentraban en la parte baja de los barriles (justo al contrario que con las cervezas de la época que fermentaban en la parte alta del barril, conocidas actualmente como “Ale”, del alemán antiguo, que significaba literalmente: cerveza), con lo que se descubrió por primera vez un tipo de cerveza más fresca, amarga y ligera que las fabricadas hasta la fecha. Esta fue la primera vez que se elaboraba una “Lager”, que en alemán significa “guarda o almacenaje”. La cerveza Lager, fermentaba entre los 4º y los 10º C.


Santos y Patrones cerveceros

San Magnus, abad benedictino de un monasterio suizo (Saint-Gall), canonizado y maestro cervecero fue proclamado santo patrón de los cultivadores del lúpulo en Alemania.

Saint Arnault, santo beatificado, que llegó a ser obispo por petición de los cerveceros de la población de Metz y que según reza la leyenda católica, mientras eran transportados sus restos mortales/ reliquias en pleno verano, realizó el milagro de la cerveza saciando con una sola jarra, de la que manaban litros y litros, a más de 200 fieles que acompañaban la comitiva. Este fue su último de una larga cadena de milagros concebidos en vida. También se decía de él que descubrió el uso del lúpulo en la cerveza.

Esta es la plegaria a Saint Arnault:

¡San Arnaldo, oh! buen patrón, yo os requiero

Que os plazca dejarme beber vuestra cerveza;

Y tanto tiempo como vuestra cerveza beberé

Todos los días de mi vida os serviré

No haré comentarios al respecto sobre la necesidad de saciar de cerveza al pueblo en pleno verano en cualquier región francesa una vez muerto... Todos sabemos lo que son los embustes y los milagros de la virgen de la Macarena... pues eso.

Santa Hildegarda, fundadora y abadesa del convento de San Ruperto y conocida como la santa beatificada que introdujo el uso del lúpulo en la cerveza, según reza una de tantas las leyendas católicas.

Bajo mi punto de vista, es tan probable como el milagro de la jarra de Saint Arnult, pero como la iglesia católica tendía a crear santos para rellenar el calendario onomástico, no me extrañaría que inventaran este hecho con tal de llenarse de elogios de los que no son merecedores. Porque cuando algo funciona, todos quieren ser los padres de la criatura.

En alguna parte también se puede encontrar como santo cervecero a San Florian, aunque no se le atribuyen milagros relacionados con el caldo de cebada.

Un segundo San Arnoldo, esta vez belga y muy posterior al primero, obispo de Oudenburg y santo patrón de los gremios cerveceros, se le atribuye con motivo real y justificado, la mejora en el sistema de filtrado de la cerveza basándose en el sistema de celdas de una colmena de abejas.


Un saludo y recordad mis sabias palabras:
"Sí te gusta la cerveza, lo que pasa es que no has encontrado la tuya."

Lord Life Freak

jueves, 12 de noviembre de 2009

Ligerísima historia de la cerveza (parte 3ª)

La cerveza en la alta edad media

En los primeros siglos de nuestra era, la fabricación del pan y de la cerveza pertenecía a las tareas propias de las mujeres, pero tras la caída del Imperio Romano, durante la “Alta edad media” (del siglo V al siglo X) eso cambió. El clero (en particular los monasterios) se apropió de parte de las tierras de los campesinos, sin olvidar que la gente del pueblo además de los impuestos reales debía servir unos impuestos especiales a la iglesia, de forma que los monasterios tenían material para poder fabricar cerveza, pan, licores, dulces, etc., una parte era consumida por los miembros del clero religioso, y la otra parte de ello se la vendían de al pueblo. Una de las razones por la que los monjes dedicaban parte del tiempo a fabricar cerveza está en conseguir una bebida alimenticia de buen sabor que acompañara las comidas, que en el tiempo de la cuaresma eran mínimas. Como la nutrición líquida no rompía las reglas de la cuaresma, la cerveza estaba permitida. La ración normal en los hábitos alimenticios de un monje oscilaba entre los 3 y 5 litros de cerveza diaria aproximadamente.

Otra de las razones principales para que los monjes (y algunas monjas) adoptaran la cerveza como bebida clerical es que debían hacerse ellos mismos los alimentos que debían tomar, y el grano es algo fácilmente acumulable para todo el año, sin contar con que los cereales se pueden cultivar en un mayor numero de tierras que las vides.

A raíz de estos acontecimientos nació la cerveza monacal, o “cerevisia monacorum”.

Hay que mencionar que el hecho de que el agua fuera insalubre debido a las circunstancias higiénicas de la época y era fuente transmisora de infecciones, al hervirla con cereales se obtenía una bebida con un gran aporte de nutrientes y más sana que el mismo agua que se consumía en la época.


La cerveza en la baja edad media

Durante el periodo histórico conocido como “Baja edad media” (siglo XI al XV), una época lúgubre y oscura, la cerveza no se salva de ese periodo. Los monasterios y las abadías ya hacia mucho que se dedicaban a la fabricación de cerveza. A diferencia de los cerveceros “laicos”, los religiosos estaban exentos de pagar impuestos. Esto no satisfacía demasiado a los nobles los cuales querían parte de los beneficios obtenidos por los clérigos en forma de impuesto. Cabe la posibilidad de que esta fuera la causa de que siglos más tarde muchos monasterios dejaran de fabricar el nutritivo líquido (aunque no es totalmente fiable). Por una cantidad de dinero se les permitía seguir sirviendo cerveza en la cantina del monasterio o abadía

La adición del lúpulo a la cerveza sustituyendo las semillas, las hierbas u otros aditivos tiene muchas vertientes y no hay una fuente fija y fiable que pueda ni datar cuándo comenzó la costumbre, ni quien, realmente, tubo la idea, ni dónde se comenzó dicho proceso. Es por eso que me ceñiré a los datos obtenidos de diversas fuentes.

posibilidad: Los monjes de las abadías de Bavaria, conocedores y guardianes de los secretos de las plantas medicinales deciden aplicar el lúpulo como aditivo a la cerveza por su potente efecto antiséptico y porque le da más sabor y aroma que otros aditivos.

posibilidad: La adición de lúpulo se hace evidente en la zona de Irlanda y se extiende por el resto de Europa.

posibilidad: El lúpulo, como aditivo se aplica a la cerveza por la zona del norte de Europa. La razón: diferenciarse de las recetas monásticas creando cervezas “laicas” (más suaves, menos espesas, más refrescantes y baratas) enfrentándose así a la fuerte competencia que ejercían los clérigos frente a las cerveceras “no religiosas”. Los monjes, para evitar dicho enfrentamiento definían la bebida lupulada como cerveza demoníaca (no querían permitir que nadie fuera del ámbito religioso conociera y/ o utilizara el lúpulo para seguir siendo ellos los únicos conocedores y guardianes de los secretos de las plantas).

posibilidad: La tradición (es la primera vez que lo oigo, pero bueno) señala que el descubrimiento de la adicción del lúpulo a la fermentación del grano data del siglo XI. Su descubridora era Sor Hildegarda (beatificada posteriormente como santa Hildegarda), fundadora y abadesa del monasterio de San Ruperto, que tuvo la ocurrencia de darle un toque amargo a la cerveza que tomaban. Guardado en secreto, las monjas, que querían disfrutar solas del bebedizo, no fue hasta el siglo XIII cuando sale de sus muros (se supone algún descuido) para extenderse por Europa.

De ser cierta la posibilidad nº 3, sería lo más lógico pensar que es por esa causa y no por otra por la que el termino “cerevisia”, procedente del latín, quedara relegado y substituido por los múltiples nombres por los que se conoce la bebida fermentada de cereales, agua y lúpulo. En el norte, el lúpulo se conocía por la voz escandinava de Björr (más o menos). De ahí derivó a otras lenguas (beer, birra, bière, etc.), principalmente en los países donde el temor religioso ya no era tan grande y la gente prefería las cervezas “laicas” frente a las monásticas (otra de las posibilidades de que los monasterios y muchas abadías dejaran la fabricación de la cerveza durante varios siglos). En la península, ensombrecida por las leyes religiosas y el temor, cerevisia era el término predominante, con lo que se declinó con el paso de tiempo en cerveza, cerveja, cervesa o cervexa.

Juan I de Flandes de la Casa de Constantinopla, primer conde de la dinastía de Henao casado con Adelaida I regente flamenca de Holanda, que gobernó Flandes de 1246 hasta 1257, conocido como Jan Primus, impulsó el cultivo de cereales para poder alimentar a su pueblo, que pasaba por una época de hambruna. Esto incrementó la producción de cerveza en la época, con lo que se le concedió el honor de ser el patrón no-oficial de la cerveza, bajo el sobrenombre de Gambrinus.


Un saludo y recordad mis sabias palabras:
"Sí te gusta la cerveza, lo que pasa es que no has encontrado la tuya."

Lord Life Freak